La Casa de Acogida Madre del Redentor acogió el pasado 8 de octubre la Eucaristía de inicio de curso del voluntariado que acompaña a las personas en situación de sin hogar, una celebración que permitió compartir oración, renovar el compromiso de servicio y comenzar a preparar el XXV aniversario de la Casa.
Cáritas Córdoba, 15 de octubre de 2026.- El voluntariado de personas sin hogar de Cáritas Diocesana de Córdoba ha comenzado un nuevo curso con un encuentro en torno a la fe, la oración y el compromiso con las personas que atraviesan situaciones de mayor vulnerabilidad. El pasado 8 de octubre, la Casa de Acogida Madre del Redentor acogió la Eucaristía de inicio de curso, un momento para poner en manos del Señor los deseos, las esperanzas y los esfuerzos compartidos para contribuir a acabar con el sinhogarismo.
Durante la celebración, los participantes compartieron su deseo de seguir poniendo lo mejor de sí mismos al servicio de quienes necesitan acompañamiento, cercanía y un lugar donde sentirse acogidos. Una renovación del compromiso que nace de la convicción de que cada persona merece ser reconocida en su dignidad y encontrar oportunidades para recuperar la esperanza.
La jornada incluyó también un espacio de encuentro para comenzar a organizar los actos conmemorativos del XXV aniversario de la Casa de Acogida Madre del Redentor, que celebra 25 años de acompañamiento y acogida a personas en situación de sin hogar.
Un voluntariado presente allí donde más se necesita
El voluntariado constituye una parte fundamental de la labor que Cáritas desarrolla con las personas en situación de sin hogar. Su compromiso se concreta en distintos espacios de atención: la Casa de Acogida Madre del Redentor, el Ala de Baja Exigencia y la atención en calle a través de la UVI Social.
En todos ellos, las personas voluntarias ofrecen su tiempo, su disponibilidad y su cercanía para responder a las necesidades de quienes se encuentran en situaciones de especial vulnerabilidad. Una labor que va más allá de la atención cotidiana y que busca generar vínculos, favorecer la confianza y hacer posible que cada persona se sienta escuchada y acompañada.
Su generosidad refleja el sentido profundo del voluntariado de Cáritas: una forma de vivir el compromiso cristiano a través del servicio, poniendo a la persona en el centro y construyendo relaciones que contribuyen a recuperar la dignidad y la esperanza.
Construir una comunidad que acoge
El inicio de este nuevo curso es una oportunidad para renovar la ilusión y continuar trabajando juntos por una sociedad en la que nadie quede al margen. Desde la oración compartida hasta la presencia cotidiana junto a las personas en situación de sin hogar, el voluntariado sigue haciendo posible una comunidad cercana, comprometida y dispuesta a tender la mano.
Porque detrás de cada gesto de acogida hay una persona que ofrece lo mejor de sí misma y otra que puede volver a sentirse acompañada.
Unas manos tendidas, un corazón dispuesto y una comunidad que acoge: así comienza un nuevo curso para el voluntariado de personas sin hogar de Cáritas Diocesana de Córdoba.