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Campaña Cáritas con Filipinas

Cáritas Diocesana de Córdoba abre su cuenta de emergencias para posibilitar las donaciones a los damnificados del Tifón Haiyan.

 

CÁRITAS CON FILIPINAS: 
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Cáritas Filipinas ha informado a toda la red internacional de Cáritas que la poderosa tormenta “Haiyan” que azotó a Filipinas el pasado viernes ha dejado tras de sí un rastro de destrucción masiva. El padre Edwin Gariguez, secretario ejecutivo de Cáritas Filipinas-NASSA, ha asegurado que «es una gran catástrofe, pero nuestra planificación de emergencia ya está en marcha».

Cáritas Filipinas ha activado un plan urgente de respuesta a la emergencia, para lo cual ha puesto en alerta a las 96 diócesis de todo el país.

 

A pesar de la amplitud del impacto, los equipos de Cáritas Filipinas, junto con miembros de la red internacional de Cáritas presentes en el archipiélago, están desplegando personal de emergencia en algunas de las zonas más afectadas con objeto de hacer una evaluación inicial de daños e identificar los sectores de población que necesitan asistencia más urgente.

 

Greg Auberry, director regional de la Cáritas Estadounidense, presente en el país en el momento de la tormenta, ha informado desde el terreno que «el dolor causado por este nuevo desastre es devastador. Ahora mismo estamos  enviando lonas a la ciudad de Cebú para poder proveer refugio temporal urgente a unas 8.000 familias».

El supertifón “Haiyan” –conocido localmente como “Yolanda”– sacudió el centro de Filipinas el viernes 8 de noviembre con vientos de hasta 235 km/h, obligando al menos a 4 millones y medio de personas a buscar refugio en albergues de emergencia.

Ha sido una de las más fuertes tormentas que ha azotado el archipiélago en las últimas décadas, dejando tras de sí un camino de destrucción en varias de las islas centrales. Según los primeros cálculos, aún no confirmados, podría hablarse de hasta 10.000 muertos en una sola provincia.

El tifón ha golpeado algunas de las mismas zonas que ya fueron devastadas por el terremoto de 7,3 grados de magnitud registrado el mes pasado en Filipinas.

«Es la tormenta más fuerte y más grande que ha golpeado nunca el país. Ha afectado a una zona ya devastada por un terremoto. Estamos en una situación de máxima necesidad. Es una gran calamidad», ha señalado Edwin Gariguez. Asimismo, ha informado que los tendidos eléctricos, las líneas telefónicas y las antenas de telefonía móvil han quedado destruidos, lo que dificulta seriamente la comunicación con las áreas más golpeadas.

 

Esta tarde va a celebrarse una teleconferencia convocada desde Roma por le Secretariado de Cáritas Internationalis con objeto de poner en común, con los responsables de Cáritas Filipinas, los datos de esta nueva emergencia e identificar los sectores de actuación más urgente y las respuestas por parte de la red internacional de Cáritas. En esa teleconferencia van a participar expertos de Cáritas Española.

 

Cáritas Filipinas señala, además, que las comunidades parroquiales de las diócesis filipinas más golpeadas por “Haiyan” –Jaro, Borongan, San José de Antique, Palo y Calapan—han comenzado a coordinarse con las autoridades municipales locales para socorrer a los damnificados. Muchas de las iglesias e instalaciones parroquiales que se mantienen en pie están siendo habilitadas como refugios temporales y como centros de acopio de ayuda de emergencia paran los damnificados.

Desde la Archidiócesis de Jaro se señala que el 95 por ciento de las viviendas de los centros urbanos han quedado dañados por el tifón.

En San José de Antique se estima que al menos el 60 por ciento de las casas han sufrido daños de consideración. Los testigos afirman que jamás en su vida habían visto vientos con tanta fuerza.

Una vez realizadas las primeras evaluaciones de esta grave catástrofe natural, Cáritas Filipinas pondrá a punto en las próximas semanas un plan global de respuesta a la emergencia y el correspondiente llamamiento de ayuda al conjunto de las Cáritas de todo el mundo.

Cáritas Española, que mantiene desde hace décadas una estrecha relación de cooperación fraterna con ese país asiático, se ha puesto a disposición de Cáritas Filipinas para acompañar su respuesta a la emergencia en el marco de la red internacional. En este sentido, ha aprobado ya el envío urgente de una partida inicial de 200.000 euros para apoyar las acciones de ayuda a las víctimas en esta primara fase de la emergencia.

Asimismo, ha activado una campaña de solidaridad “Cáritas con Filipinas”, con objeto de canalizar el compromiso de los donantes españoles con los damnificados del tifón “Haiyan”.

Se estima que al menos 9,5 millones de personas han quedado afectadas en las Filipinas como consecuencia del tifón. De ellos, más de 3 millones de personas se encuentran en un radio de 30 kilómetros dentro de la ruta seguida por “Haiyan” –bautizado localmente como “Yolanda”— a su paso por Filipinas. En toda esa zona el nivel de destrucción es máximo y las comunidades afectadas carecen de acceso al agua potable, a la comida y a la electricidad.

Los equipos de las Naciones Unidas en el terreno han descrito la escena desde el aire como una repetición del tsunami que asoló el Océano Indico en 2004.

En Tacloban City se registró una subida del nivel de la marea de casi 10 metros. Las comunidades de migrantes internos asentados de manera irregular en la zona son las más afectadas y las que necesitan con mayor urgencia ayuda inmediata, según informa la Iglesia local.

El aeropuerto de esa ciudad se ha despejado, lo que está permitiendo la llegada de suministros de emergencia. Pero muchas zonas siguen estando inaccesibles.

Numerosas islas ha sufrido el impacto. Leyte y Samar han registrado los mayores daños. Algunos informes señalan que el tifón ha dejado, literalmente, una auténtica franja de destrucción a su paso, incluyendo Ormoc City.

Un equipo de Cáritas Filipinas y de miembros de la red internacional de Cáritas presentes en la zona ha llegado hoy en barco a Leyte para evaluar las necesidades más urgentes. Todo hace temer que el nivel de destrucción producido por el tifón en las áreas que aún siguen inaccesibles sea catastrófico.

Asimismo, la Cáritas local planea enviar equipos de evaluación de daños a varias diócesis pertenecientes a la Arquidiócesis de Palo (en Leyte), a Borongan (en Samar Oriental), al Vicariato Apostólico de Calapan y a San Jose Mindoro en cuanto los canales de comunicación se hayan restablecido.

Agua potable, productos de higiene y saneamiento, alimentos, medicinas, refugio temporal son, según el Gobierno filipino, las prioridades inmediatas, junto a la retirada de escombros, las tareas logísticas y el restablecimiento de las comunicaciones.

Mientras tanto, para las diócesis aún no accesibles desde Manila, Caritas Filipinas está coordinando la ayuda a los damnificados mediante la colaboración de aquellas diócesis cercanas con capacidad suficiente para proporcionar los suministros de emergencia necesarios a las personas más vulnerables y hacer las primeras estimaciones.

El presidente de Cáritas Internationalis, cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, ha declarado que «nuestras plegarias están con el pueblo de Filipinas. Es un pueblo que ha sufrido muchos desastres naturales en el pasado, siempre con fe y gran resistencia. Pueden estar seguros de que las Cáritas de todo el mundo acudirán en su ayuda».

El Papa Francisco, por su parte, oró por las víctimas del tifón después del Ángelus del domingo en la Plaza de San Pedro. Tras proponer una oración en silencio, invitó a los fieles a rezar el Avemaría. Y animó a los presentes a ayudar a sus hermanos y hermanas en las Filipinas tanto con gestos concretos como a través de la oración.

Los miembros de los equipos de ayuda humanitaria de Caritas Filipinas que han accedido ya a las zonas siniestradas han mostrado su desolación ante las escenas de devastación que están presenciando a raíz de las secuelas del tifón “Haiyan”, que azotó este país asiático el pasado viernes.

 

Desde Tacloban City, en Leyte, Rey Barnido, miembro del personal de Caritas Filipinas presente en el terrero, ha informado que «el hospital regional está desbordado de pacientes que necesitan ayuda. Hay muertos por todas partes.No hay agua ni energía. Los voluntarios están tratando de gestionar este desastre. Es como si hubieran lanzado bombas nucleares».

La red Caritas está en pleno proceso de movilización contra reloj de recursos para ayudar a los damnificados en las zonas más afectadas. Se calcula que hay al menos 3,6 millones de personas concentradas en una vasta franja de 50 kilómetros de ancho sobre la ruta directa seguida por el tifón.

Caritas Filipinas y la Iglesia local, a través de las diócesis y las parroquias de las áreas siniestradas, ya han sido capaces de canalizar alimentos hacia algunas de las zonas más afectadas.En breve se pondrán a disposición de los afectados sendos suministros de 18.000 lonas para refugios temporales, y de agua, productos de higiene y artículos no perecederos para 5.000 familias. Asimismo, está en marcha un programa de “dinero por trabajo comunitario” destinado a la retirada de escombros.

Un equipo de Caritas llegó ayer a Ormoc, en Leyte, y viaja hoy a Palo. Sus primeros informes hablan de que los caminos están llenos de escombros, la mayoría de las viviendas resultan inhabitables debido a los daños y hay numerosos edificios destruidos.

Como señaló ayer durante una teleconferencia convocada por Cáritas Internationalis desde Roma, el padre Edwin Gariguez, secretario ejecutivo de Caritas Filipinas, existe el temor de otras áreas a las que todavía no se ha accedido estén igual de afectadas.

La isla de Sama, el primer lugar de Filipinas donde la tormenta tocó tierra, cuenta con una población de más de 700.000 personas. Allí se han confirmado ya cientos de muertos y miles de desaparecidos. Giporlos y Catbalogan han informado que están «totalmente destruidos» y 2.000 personas figuran como desaparecidas en Basey.

«Estamos recibiendo informes de Panay y Biliran diciéndonos que la situación allí es muy grave, con viviendas arrasadas y muchas bajas. Los damnificados carecen de las necesidades básicas», señaló Fr. Gariguez en la teleconferencia.

Durante esa primera reunión operativa de la red internacional de Cáritas para articular una respuesta coordinada a la emergencia, se constató que las necesidades más grandes son alimentos, agua y saneamiento, material de refugio y medicinas.

Cáritas Filipinas manifestó su deseo de que la red Cáritas Internationalis envíe al país un ERST (Equipo de Apoyo  de Respuesta a Emergencias) para apoyarles de cara a este desastre.

Por su parte, las Cáritas participantes en la teleconferencia –Cáritas Española entre ellas— anunciaron el envío inicial de fondos a Cáritas Filipinas para afrontar la fase inicial de esta emergencia por un importe total de 1.435.000 euros. Cáritas Española aporta inicialmente 200.000 euros.

 

(Fuente: Cáritas Española)

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