Cáritas Diocesana de Córdoba agradece a sus socios, donantes y entidades colaboradoras el apoyo que ha hecho posible, durante estos 25 años, la misión de acogida y acompañamiento a personas en situación de vulnerabilidad.
En estos días se cumplen 25 años de la puesta en marcha de la Casa de Acogida Madre del Redentor, un proyecto de Cáritas Diocesana de Córdoba que, desde sus comienzos, tiene como misión acoger, acompañar y ofrecer nuevas oportunidades a personas que atraviesan situaciones de especial vulnerabilidad.
Durante este cuarto de siglo, sus puertas se han abierto a muchas personas y sus historias. Personas que han encontrado en esta casa un lugar seguro donde ser acogidas y escuchadas, donde recuperar la confianza y donde iniciar o continuar un proceso de acompañamiento orientado a la recuperación de su autonomía y a la construcción de un nuevo proyecto de vida.
25 años de acogida, de escucha, de acompañamiento y de esperanza.
Una trayectoria que forma parte de la acción caritativa y social de la Iglesia en Córdoba y que no habría sido posible sin la implicación de tantas personas e instituciones que han compartido esta misión y han contribuido a sostenerla a lo largo del tiempo.
Por este motivo, Cáritas Diocesana de Córdoba quiere expresar su agradecimiento a sus socios y donantes, así como a las entidades que actualmente colaboran y hacen posible la continuidad de esta labor: Cabildo Catedral de Córdoba, IRPF Andaluz, Ayuntamiento de Córdoba, a través de su Área de Presidencia y la Delegación de Servicios Sociales, Loterías y Apuestas del Estado, Vimpyca, Fundación Obra Pía de Antonio Gutiérrez y Fundación Naturgy.
Su colaboración es una expresión concreta de compromiso con las personas y con una sociedad en la que nadie quede atrás. Gracias a este apoyo, la Casa Madre del Redentor puede continuar ofreciendo acogida y acompañamiento a quienes más lo necesitan.
En este 25 aniversario, Cáritas mira con agradecimiento todo el camino recorrido, pero también hacia el futuro, con el compromiso de seguir poniendo a la persona en el centro y de continuar siendo una Iglesia que acoge, acompaña y camina junto a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
Gracias a todas las personas que durante estos 25 años han hecho posible esta misión.
Gracias por vuestra confianza, por vuestra generosidad y por ayudarnos a mantener abiertas las puertas de la Casa Madre del Redentor.
25 años después, seguimos abriendo puertas a la dignidad y a la esperanza.